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Participaciones preferentes en España

Tengamos en cuenta que en su momento cuando se empezó a comercializar este producto en España se vivían tiempos de euforia económica. Sus premisas de riesgo sonaban a amenazas para niños pequeños.

Las participaciones preferentes son como cualquier otro producto que una empresa, un banco o una caja de ahorros utiliza para captar dinero y por la que se compromete a pagar una rentabilidad anual. En teoría, transcurrido el periodo de tiempo de ese dinero que se ha prestado a la empresa o entidad financiera, ésta devuelve el dinero al inversor que mientras tanto ha cobrado sus intereses.

Ahora bien, las participaciones preferentes aportan novedades en los dos aspectos clave de cualquier producto de renta fija.

De un lado, el interés –normalmente más alto que sus colegas bonos y obligaciones- se cobra dependiendo de cómo le vaya a la empresa o a la entidad financiera. Es decir, no se cobra sí o sí. Si la empresa no gana dinero, no hay intereses.

Estas participaciones preferentes se emiten a perpetuidad. No existe un plazo de amortización. Se compran las preferentes, se cobran los intereses (caso de que la empresa o la entidad financiera ganen dinero suficiente) y se desconoce el momento en el que devolverán el capital prestado. Aunque esta característica parece novedosa, no lo es. Es fácil encontrar en los despachos de los brokers deuda perpetua de tiempos de Alfonso XIII. En teoría sus propietarios tienen derecho a cobrar aún hoy el céntimo que renta cada bono perpetuo Alfonsino.

Las participaciones se emitieron en momentos de euforia económica y no cabía pensar que sus emisores carecieran de beneficios suficientes para atender esos pagos. También era habitual que se fijase una cláusula por la que en un periodo de 5 ó 10 años, el emisor se comprometía a recomprar esas preferentes en esos plazos.

Las participaciones preferentes, además, se encuentran solo por detrás de las acciones en la lista de acreedores en el momento de quiebra de una sociedad. Es decir, son los penúltimos en cobrar solo por delante de los accionistas. Su riesgo es pues el más alto en la prelación de cobros.

Por otra parte tenemos una noticia que trata sobre la asociación de afectados por la tenencia de acciones o participaciones preferentes Activa Preferentes ha presentado una demanda ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas de Luxemburgo contra el Consejo de Europa por entender que algunas de las condiciones del Memorándum de Entendimiento (MOU) constituyen “una grave violación del principio de protección a los inversores”.

Según informó a Europa Press el letrado de la asociación, Juan Manuel Moreno, el recurso se interpone por entender la asociación que algunas de las condiciones dictadas por Bruselas para reforzar la estabilidad financiera en España “parten de premisas patentemente erróneas, pues prescinden de datos esenciales, como el caso de las preferentes en España y la falta de supervisión por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV)”.

Además, Activa Preferentes considera que el MOU “desprecia la utilidad de la información que se hurtó a miles de familias españolas y falta al respeto al ahorro popular al consagrar y violar al mismo tiempo el principio de protección para inversores, ya que intenta exonerar al Estado por los daños causados debido al pésimo funcionamiento de los servicios destinados a proteger al inversor popular”.

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