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Las participacion preferentes

Las participaciones preferentes son un producto de inversión que no es apropiado para nadie.Combina las características malas de las acciones (pues si quieres venderlo tienes que encontrar en comprador) con las peores de los bonos (no tiene vencimiento, si no que las participaciones son una inversión perpetua).
Tampoco es apropiado para invertir a corto plazo, pues tiene mucha volatilidad y fluctúa mucho de precio, ni a largo, porque el valor nominal no crece en el tiempo.
Además, hay muchas personas a las que se les ha colocado este producto como inversión única, lo que viola el primer principio de la inversión: diversificar.
Las participaciones preferentes llegaron a España tras la burbuja inmobiliaria los bancos se encontraron con dos problemas: falta de liquidez y solvencia. El Banco de España, después de haber inactuado durante la burbuja, en vez de obligar a los bancos a sanearse hizo como si no pasara nada y les obligó a conseguir más capital. Como ningún inversor profesional quería invertir en bancos españoles a la valoración de entonces, la solución la encontraron en vendérselo a personas que no entendían lo que estaban comprando. Se comenzaron a vender estos productos por iniciativa del Banco de España y, cuando llegaron a la CNMV, se permitieron a condición de que en el folleto registrado en este organismo se indicaran los riesgos: que nunca lo volvería a recomprar, que eran ilíquidos, etc, cosas que no se explicaron en las sucursales bancarias a la hora de venderlo.
Hay que decir que estas participaciones son realmente acciones preferentes, pues consisten en participaciones en el capital de los bancos.
Para poder reclamar lo primero es ver si el inversor fue informado de los riesgos: que no sería recomparado por la entidad, que era ilíquido, que está invirtiendo en el capital del banco y no en un depósito, que no está cubierto por el Fondo de Depósitos, el riesgo de liquidez y volatilidad.
Test de conocimiento del cliente: si no fue hecho, si lo hizo el banco y le pidió a clientes que lo firmara sin más o si el tests no fue firmado por el cliente.
Si no se firmó la excepción por el cliente afirmando que conoce los riesgos del producto.

Para poder reclamar hay 3 pasos a seguir:

1º: reclamar por escrito ante la entidad declarando que se quiere la nulidad del producto porque no se nos informó correctamente de los riesgos de las participaciones preferentes. Ir a la sucursal y reclamar o, si la entidad ha sido absorbida por otra entidad, reclamar ante la nueva entidad. Hay que quedarse con una copia por escrito de esta reclamación.

2º: esperar dos meses y, si el banco no ha respondido o, si lo ha hecho no ha accedido a devolver el 100% del capital invertido por el comprador, se puede reclamar ante la CNMV. Se explica que ya se ha reclamado ante el banco y se adjunta toda la documentación. Entonces la CNMV empieza un proceso de investigación. En la mayoría de los casos la CNMV da la razón al inversor y los bancos suelen acceder para no ir a juicio porque saben que lo van a perder.

3º: si a pesar del dictamen de la CNMV el banco se niega a devolver el 100% del principal invertido hay que ir a juicio. Con la reclamación judicial el banco suele querer negociar para no sentar un precedente negativo en contra suyo.

Las participaciones preferentes son un producto de inversión que no es apropiado para nadie. Combina las características malas de las acciones (pues si quieres venderlo tienes que encontrar en comprador) con las peores de los bonos (no tiene vencimiento, si no que las participaciones son una inversión perpetua).
Tampoco es apropiado para invertir a corto plazo, pues tiene mucha volatilidad y fluctúa mucho de precio, ni a largo, porque el valor nominal no crece en el tiempo.
Además, hay muchas personas a las que se les ha colocado este producto como inversión única, lo que viola el primer principio de la inversión: diversificar.
Las participaciones preferentes llegaron a España tras la burbuja inmobiliaria los bancos se encontraron con dos problemas: falta de liquidez y solvencia. El Banco de España, después de haber inactuado durante la burbuja, en vez de obligar a los bancos a sanearse hizo como si no pasara nada y les obligó a conseguir más capital. Como ningún inversor profesional quería invertir en bancos españoles a la valoración de entonces, la solución la encontraron en vendérselo a personas que no entendían lo que estaban comprando. Se comenzaron a vender estos productos por iniciativa del Banco de España y, cuando llegaron a la CNMV, se permitieron a condición de que en el folleto registrado en este organismo se indicaran los riesgos: que nunca lo volvería a recomprar, que eran ilíquidos, etc, cosas que no se explicaron en las sucursales bancarias a la hora de venderlo.
Hay que decir que estas participaciones son realmente acciones preferentes, pues consisten en participaciones en el capital de los bancos.
Para poder reclamar lo primero es ver si el inversor fue informado de los riesgos: que no sería recomparado por la entidad, que era ilíquido, que está invirtiendo en el capital del banco y no en un depósito, que no está cubierto por el Fondo de Depósitos, el riesgo de liquidez y volatilidad.
Test de conocimiento del cliente: si no fue hecho, si lo hizo el banco y le pidió a clientes que lo firmara sin más o si el tests no fue firmado por el cliente.
Si no se firmó la excepción por el cliente afirmando que conoce los riesgos del producto.
Para poder reclamar hay 3 pasos a seguir:
1º: reclamar por escrito ante la entidad declarando que se quiere la nulidad del producto porque no se nos informó correctamente de los riesgos de las participaciones preferentes. Ir a la sucursal y reclamar o, si la entidad ha sido absorbida por otra entidad, reclamar ante la nueva entidad. Hay que quedarse con una copia por escrito de esta reclamación.

2º: esperar dos meses y, si el banco no ha respondido o, si lo ha hecho no ha accedido a devolver el 100% del capital invertido por el comprador, se puede reclamar ante la CNMV. Se explica que ya se ha reclamado ante el banco y se adjunta toda la documentación. Entonces la CNMV empieza un proceso de investigación. En la mayoría de los casos la CNMV da la razón al inversor y los bancos suelen acceder para no ir a juicio porque saben que lo van a perder.

3º: si a pesar del dictamen de la CNMV el banco se niega a devolver el 100% del principal invertido hay que ir a juicio. Con la reclamación judicial el banco suele querer negociar para no sentar un precedente negativo en contra suyo.

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