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¿Quien se hace cargo por preferentes?

Las participaciones preferentes son como cualquier otro producto que una empresa, un banco o una caja de ahorros el cual es el que se utiliza para captar dinero y por la que se compromete a pagar una rentabilidad anual.
En pocas palabras, transcurrido el periodo de tiempo de ese dinero se ha prestado a la empresa o entidad financiera, ésta devuelve el dinero al inversor que mientras tanto ha cobrado sus intereses.

Si bien las participaciones preferentes aportan novedades en los dos aspectos clave de cualquier producto de renta fija.

Es muy simple el tema de las participaciones preferentes, damos por entendido su significado, pero ahora, ¿Quien va a hacerse cargo de lo que los Españoles están pasando?

Tengamos en cuenta que en primer lugar, hay que dirigir la mirada hacia la entidad que promovió esas emisiones tan peculiares. Es clásico el aforismo del derecho germánico “la mano guarda la mano” (Hand muss Hand wahren) o, en otros términos más castizos: allí dónde has depositado tu confianza debes buscarla.

Pero también es necesario analizar si las condiciones firmadas respondían a los principios básicos de la contratación, si no infringían el equilibrio entre los contratantes, si contenían cláusulas abusivas, oscuras o imprecisas...

Pero la extensa comercialización de estos valores pone también de manifiesto conductas reprochables que habría que erradicar: los incentivos y presiones a los empleados para colocar estas emisiones; la insuficiente formación de algunos profesionales; la defectuosa información, cuando no, las argucias, falsedades que hayan podido ser empleadas…

Sobre todo, el fracaso de las medidas de protección de los inversores recogidas en la normativa sobre los mercados financieros.

Esto no es nuevo, es un tema que viene de antes y como ya sabemos, las inversiones deben ir precedidas de una clasificación de los clientes tras ofrecerles la explicación del producto que se ofrece, advertir que han entendido sus elementos, que comprenden los posibles riesgos.

Pero los pobres cuestionarios que circulan por las entidades financieras no cumplen la finalidad prevista. Es obligada, por tanto, la actuación del Banco de España y de la Comisión Nacional del Mercado de Valores que tienen el deber de supervisar la actuación de tantas entidades financieras y de inversión.

Además en cuanto a las paarticipaciones preferentes, algunos de los valores que desde hace más de una década han emitido entidades financieras y otras grandes empresas para conseguir sustanciosa financiación a cambio de unas cláusulas singulares. Entre otras previsiones, los intereses estaban condicionados a la situación económica y la devolución de la cantidad invertida era una decisión reservada a la voluntad de la entidad receptora de esos fondos.

Pero alguien ha salido a hablar, este mismo fue el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, y además ha lamentado la comercialización “incorrecta” de participaciones preferentes desde 2008 por extenderse a clientes minoristas, y ha garantizado que con las nuevas medidas se persigue evitar que se repita esta práctica.

Lo que el explicó fue lo siguiente… “El problema no son las preferentes, un título colocado entre inversores institucionales por entidades financieras de todo el mundo. El problema es que en España se colocó desde 2008 de forma incorrecta”

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